domingo, 15 de octubre de 2017

Tipos de argumentos

En nuestra vida diaria utilizamos diversos tipos de argumentos quizá sin saberlo, ¿qué tipos de argumentos hay?, ¿cuál es la estructura de un argumento?, ¿qué tan fuertes o débiles pueden ser las conclusiones?
Existen diversos tipos de argumentos entre los cuales podemos destacar los siguientes: deductivo, inductivo, analógico, abductivo y estadístico. De los cuales sólo analizaremos  los cuatro primeros.
Argumento deductivo
Un argumento deductivo es aquel cuya conclusión deriva de manera necesaria de sus premisas, a esta propiedad exclusiva de este tipo de argumento se le denomina validez. Más adelante veremos este último concepto.
En un argumento deductivo la inferencia es más fuerte que en los argumentos inductivos. Esto se debe a que el contenido informativo de la conclusión está ya en las premisas, es decir, en la conclusión no se obtiene información nueva. La conclusión sólo hace explícito algo que ya se dice en las premisas, aunque de una manera implícita. Veamos el siguiente ejemplo:
•  Todos los gatos maúllan
•  Félix es un gato
- Félix maúlla
Como podemos observar, lo que concluimos está ya contenido en las premisas, así inferimos que Félix maúlla sobre la base de que en las premisas se nos ha afirmado que "Todos los gatos maúllan".
En el argumento deductivo es irrelevante el contenido, pues lo único que interesa es la forma o estructura, es decir, verificar si hay una relación lógica entre las premisas y la conclusión, si las premisas ofrecen un apoyo suficientemente fuerte para afirmar la necesidad de la conclusión.
En el argumento deductivo no es importante ni necesario verificar si las premisas son verdaderas o falsas, pues esto depende del contenido y es objeto de estudio de las otras ciencias particulares. Lo que nos importa es determinar si es una estructura válida.

Argumento inductivo
El argumento inductivo es aquel en el que a partir de la observación de un cierto número de casos particulares, -en un número suficiente de individuos de una clase determinada-, se generaliza en la conclusión las propiedades que se predican en las premisas con respecto a los objetos observados de una clase dada, a todos los miembros de la misma. Tal generalización vale no únicamente para los casos que hemos observado, sino para todos los de su especie, es decir, aún para los que no hemos observado. Veamos un ejemplo:
•  El león es un felino y tiene garras
•  El tigre es un felino y tiene garras
•  El puma es un felino y tiene garras
•  n.
- Probablemente, todos los felinos tienen garras
  En este caso observamos a ciertos individuos particulares: león, tigre, puma y n., los cuales pertenecen a la clase de los felinos, observamos que todos ellos tienen en común la propiedad de tener garras, y entonces inferimos que, con base en nuestras observaciones, probablemente todos los miembros de la clase felino tienen garras.
La forma del argumento inductivo sería la siguiente:
•  El individuo A pertenece a la clase X y tiene la propiedad P
•  El individuo B pertenece a la clase X y tiene la propiedad P
•  El individuo C pertenece a la clase X y tiene la propiedad P
•  n.
- Probablemente todos los individuos de la clase X tienen la propiedad P
  Hay algo que es importante destacar al caracterizar el argumento inductivo, a diferencia del argumento deductivo, el apoyo que las premisas dan a la conclusión es más débil. En un argumento inductivo, si las premisas son verdaderas, la conclusión tendrá más probabilidad de ser verdadera; mientras que en un argumento deductivo, si las premisas son o se suponen verdaderas, la verdad de la conclusión se infiere con absoluta necesidad. Por esta razón, se dice que la inferencia en los argumentos inductivos es más débil, mientras que en los deductivos es más fuerte.
En todos los argumentos inductivos, la conexión entre las premisas y la conclusión sólo permite suponer, en el mejor de los casos, que si todas las premisas son verdaderas, entonces es probable que la conclusión también lo sea. Si las premisas proveen un apoyo adecuado a la conclusión, es decir, si son verdaderas y se ha analizado un número suficiente de casos, entonces decimos que es un argumento correcto.

 Argumento analógico
El argumento analógico consiste en observar ciertas características semejantes entre dos o más objetos, para después inferir, sobre esa base, una propiedad que desconocemos en uno de ellos.
Los argumentos analógicos no pueden clasificarse como "válidos" o "inválidos" como los deductivos, lo que se pretende con ellos es una conclusión que tenga una cierta probabilidad (en esto se parecen a los argumentos inductivos).
La estructura del argumento analógico es la siguiente:
•  Los individuos A, B, C y D tienen todos las propiedades P y Q
•  Los individuos A, B y C tienen todos la propiedad R
- Probablemente D tiene la propiedad R
Pongámosle contenido a la estructura anterior:
•  "Berenice", "El gato negro", "Los anteojos" y "La caída de la casa de Usher" son cuentos de Edgar Allan Poe
•  "Berenice", "El gato negro" y "Los anteojos" me han gustado mucho
- Probablemente "La caída de la casa Usher" también me gustará mucho.
Como podemos observar, la analogía lógica consiste en trasladar las propiedades de un objeto ya conocido a otro que es semejante y tratamos de conocer.

Argumento abductivo

Un argumento abductivo se refiere a dos conceptos que se relacionan entre sí, pero aun así son diferentes. Ambos se refieren a argumentos explicativos.

El primer sentido se refiere a la parte de un argumento en el que se genera la hipótesis, mientras que el segundo sentido se refiere a la parte del argumento en el que se justifica la hipótesis.

El primer sentido que se mencionó era popular anteriormente, pero, en la actualidad, ha caído en desuso, por lo que prevalece el segundo sentido. Este segundo sentido es llamado generalmente “inferencia sobre la mejor explicación”.

Algunos filósofos señalan que el argumento abductivo es uno de los tipos de inferencia que se usa de manera más frecuente, tanto en la vida diaria como en el marco del razonamiento científico.

No existe un modelo específico para los argumentos, lo que genera argumentos entre los pensadores. Sin embargo, lo más común es que se presenten dos premisas y una conclusión que es la mejor explicación para estas dos premisas.

Cabe destacar que los argumentos abductivos no ofrecen un razonamiento realmente lógico, sino que ofrecen la mejor explicación dado las premisas.

A continuación, se presentarán algunos ejemplos para ilustrar de manera más clara los argumentos abductivos.

Ejemplo n° 1

Supón que tienes dos amigos, David y Matt, quienes recientemente tuvieron una pelea que acabó con su amistad.

Poco tiempo después, alguien te dice que vio a David y a Matt juntos en el cine. La mejor explicación para lo que te acaban de decir es que David y Matt hicieron las paces y son amigos de nuevo.

Ejemplo n° 2

Un día te despiertas y te diriges a la cocina. En la mesa, encuentras con plato con migas de pan, un tarro de jalea, un cuchillo con el que se untó la jalea y un vaso con restos de leche.

Concluyes que algún miembro de tu familia se despertó muy temprano para desayunar y que no tuvo tiempo de recoger la mesa.

Pudieras pensar que un ladrón entró en tu casa y que, antes de irse, decidió comer algo; sin embargo, esa posibilidad es tan rebuscada que la mejor respuesta posible es la anterior.

Ejemplo n° 3

Un bebé está llorando y notas un olor desagradable. Concluyes que el bebé necesita que le cambien el pañal. Sin embargo, podría darse que el olor provenga de otro sitio.

Ejemplo n° 4

Vas caminando por la calle y notas que las aceras están húmedas. Concluyes que estuvo lloviendo. Podría haber otras explicaciones, como que alguien tiró un balde de agua para limpiarlas un poco; sin embargo, la lluvia es la mejor explicación posible.

Ejemplo n° 5

Algunas personas tienen problemas de la vista, lo que hace que se tropiecen continuamente cuando hay poca luz. Tu hermano se tropieza continuamente. Es posible que tu hermano tenga problemas de la vista.

Ejemplo n° 6

En tu vida, has visto muchos elefantes en distintas partes del mundo, pero jamás has visto un elefante marrón. Concluyes que no hay elefantes marrones.
Ejemplo n° 7

Uno de los mejores ejemplos de argumentos abductivos son los ofrecidos por Sherlock Holmes. Por lo general, se cree que Sherlock Holmes emplea la deducción para extraer sus conclusiones acertadas; sin embargo, rara vez Holmes deduce.

En la mayoría de las ocasiones, abduce, es decir, infiere la mejor explicación posible para las premisas que obtiene a partir de su observación.

—Usted pareció sorprenderse cuando le dije, en nuestra primera entrevista, que había venido usted de Afganistán.

—Alguien se lo habría dicho, sin duda alguna.

—¡De ninguna manera! Yo descubrí que usted había venido del Afganistán. Por la fuerza de un largo hábito, el curso de mis pensamientos es tan rígido en mi cerebro, que llegué a esa conclusión sin tener siquiera conciencia de las etapas intermedias. Sin embargo, pasé por esas etapas. El curso de mi razonamiento fue el siguiente: «He aquí a un caballero que responde al tipo del hombre de Medicina, pero que tiene un aire marcial. Es, por consiguiente, un médico militar con toda evidencia. Acaba de llegar de países tropicales, porque su cara es de un fuerte color oscuro, color que no es el natural de su cutis, porque sus muñecas son blancas. Ha pasado por sufrimientos y enfermedad, como lo pregona su cara macilenta. Ha sufrido una herida en el brazo izquierdo. Lo mantiene rígido y de una manera forzada… ¿En qué país tropical ha podido un módico del Ejército inglés pasar por duros sufrimientos y resultar herido en un brazo? Evidentemente, en el Afganistán.» Toda esa trabazón de pensamientos no me llevó un segundo. Y entonces hice la observación de que usted había venido del Afganistán, lo cual lo dejó asombrado.

Sherlock Holmes conversando con el Dr. John Watson.
Extracto de “Estudio en escarlata” de Sir Arthur Conan Doyle.

martes, 10 de octubre de 2017

IDENTIFICAR PREMISAS Y CONCLUSIONES

Nos preguntaremos ahora ¿cómo podemos reconocer premisas y conclusiones?

No siempre es fácil identificar las premisas y la conclusión en los argumentos. A veces las premisas y la conclusión se encuentran entremezcladas, de tal manera que es necesario aprender a reconocerlas.

Nicolás Capaldi, en su obra Cómo ganar una discusión, nos proporciona reglas que nos pueden ser útiles para identificar premisas y conclusiones. Veamos las siguientes:

Regla 1. No identificar premisas y conclusiones por su contenido
Regla 2. No identificar premisas y conclusiones por su posición o ubicación dentro de un párrafo. Por diversas razones premisas y conclusiones pueden aparecer en cualquier lado.
Regla 3. La aparición de la siguiente palabra o palabras al comienzo de una proposición significa que dicha proposición entraña una conclusión: por lo tanto, por ende, así que, de ahí que, en consecuencia, se deriva, por consiguiente, como resultado, luego, entonces, llegamos a la conclusión.
Regla 4. La aparición de la siguiente palabra o palabras al comienzo de una proposición significa que dicha proposición entraña una premisa: puesto que, ya que, como, en tanto que, dado que, por cuanto, viendo que, a partir de, porque, y, sea como fuere, pero, en efecto.
Regla 5. Es conveniente poner de manifiesto las premisas y conclusiones implícitas o faltantes.
Analicemos el siguiente ejemplo: Fox es un extranjero, así que no se le permite votar.
Podemos identificar a la conclusión como la parte que sigue a la partícula así que, de tal manera que la primera parte constituye una premisa. Sin embargo, hay una premisa obvia que no está enunciada y es la siguiente: a los extranjeros no se les permite votar. Tomando en cuenta esta premisa, el argumento completo quedaría de la siguiente manera:

P1 A los extranjeros no se les permite votar.
P2 Fox es un extranjero.
C  Así que a Fox no se le permite votar.
1.3. Requisitos para construir un buen argumento
Ahora que sabemos qué es un argumento, cuáles son sus partes y cómo podemos identificar premisas y conclusiones nos preguntaremos cómo podemos aprender a argumentar bien.

El filósofo francés René Descartes, en su obra Discurso del método, nos a conseja poner en práctica los siguientes preceptos:

1. No aceptar nada como verdad sin haberlo demostrado.
2. Dividir el problema o las dificultades en tantas partes como sea posible, hasta lograr su comprensión.
3. Ordenar los pensamientos y argumentos empezando por los más simples y fáciles, hasta llegar a los más complejos y difíciles.
4. Realizar enumeraciones integrales y revisiones tan completas que nos permitan estar seguros de no haber omitido nada.

Tomando en cuenta las observaciones de Descartes y de otros autores de la corriente del pensamiento crítico, podemos señalar qué debemos tener en cuenta para hacer buenos argumentos.
Podemos construir un buen argumento cuando:

a) Nos limitamos o ceñimos a la cuestión o tema que queremos debatir,
b) Ofrecemos razones sólidas, y
c) Nuestro argumento está protegido de posibles refutaciones. 2
2Refutar significa contradecir, rebatir, impugnar con argumentos o razones lo que otros dicen.

a) El tema
Nos ceñimos al tema cuando precisamos: ¿qué es lo que estamos discutiendo?, ¿sobre qué asunto y sobre qué aspecto de dicho asunto?, ¿en qué consiste el desacuerdo?, ¿dónde radica el meollo de la discrepancia? Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra la facilidad con que nos enredamos en disputas mal establecidas porque nos desviamos del tema o cuestión como en el siguiente ejemplo:

.  Juan, deberías pensar en tomarte más en serio los estudios.
.  Pero, papá, si tú a mi edad te la pasabas en el billar y no asistías a clases.
.  Mira, hijo, si quieres discutir conviene no mezclar las cosas: ¿Está bien o mal lo que yo te recomiendo? ¿Estuvo bien o mal lo que yo hice? ¿Justifican mis errores los que tú cometas? Son tres cosas distintas: ¿cuál quieres que discutamos?
En el ejemplo, el padre trata de llevar a su hijo a precisar el punto de discusión y esto es una cuestión clave. Cuando no tenemos claro en donde radica el meollo de la discusión, es preciso concretarlo antes de empezar a argumentar. Si tu fueras Juan, ¿por dónde empezarías?

b) Razones sólidas
Las razones sólidas son las que sostienen la conclusión de una manera convincente. Para que las razones o premisas sean convincentes algunos autores señalan que es necesario que tengan las características de ser: relevantes, suficientes y aceptables.

Una razón es relevante si nos conduce o presta apoyo a la conclusión. Veamos el siguiente caso:
Podríamos argumentar que no se debe condenar a un asesino, por ejemplo Diego Santoy Riverol, esgrimiendo como razón que sus padres no podrán resistir el dolor y la vergüenza de tener un hijo delincuente o asesino. Sin embargo, esto no sería relevante. Para evitar su condena, deberíamos alegar que Diego no fue responsable de sus actos porque estaba perturbado, desequilibrado o enfermo, o que fue obligado a realizar los homicidios, pero no apelar al dolor y vergüenza de sus padres.

Para que una premisa sea suficiente es conveniente acumular muchos argumentos que, por distintas razones y de diferente manera, abunden en la conclusión que queremos sostener. Para ello, se recomienda buscar por diversos caminos varias razones que apoyen la misma conclusión.

La mayor parte de nuestras argumentaciones no se centran en datos objetivos o indiscutibles, sino en cuestiones que tienen que ver con cosas controvertibles como lo justo, lo preferible, lo probable. Por eso es conveniente que nuestras premisas tengan un respaldo que las sostenga para que sean aceptables.

Una premisa es aceptable cuando: ofrece datos objetivos, expresa un conocimiento común a todos, contiene un testimonio incontrovertible, constituye un testimonio de un experto, asimismo, cuando es la conclusión de un argumento ya aceptado o cuando puede probarse porque cuenta con un respaldo sólido.


Por el contrario, una premisa no es aceptable si constituye una afirmación confusa o ambigua, está en contradicción con la evidencia o con una fuente creíble, cuando contradice otras premisas del mismo argumento o contiene aseveraciones dudosas que no tienen respaldos.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Argumentos válidos e inválidos


La lógica se ocupa específicamente de la validez de los argumentos, o sea, ayuda a identificar que el proceso de razonamiento y su estructura sean correctos. No puede hablarse de la verdad o falsedad de un argumento. Un argumento presenta el proceso de razonamiento, y este análisis no puede ser ni verdadero no falso, aunque sí válido o inválido.

Por ejemplo, si tenemos un argumento como éste:
P1: Todos los elefantes son rosas.
P2: Dumbo es un elefante.
C:   Dumbo es rosa.

¿Cuál sería el primer paso para analizarlo lógicamente?
  1.  Invalidarlo, pues no hay elefantes rosas.
  2.  Investigar si hay algún elefante rosa que se llame Dumbo.
  3. Analizar la relación entre las premisas y la conclusión.

En lógica no debemos detenernos mucho en investigar si alguna de las proposiciones es verdadera o falsa, sino que la conclusión dependa de las premisas. Esto significa que no es asunto lógico el contenido, sino la forma del pensamiento. Por eso se dice que la Lógica es una disciplina formal.

La coherencia formal que busca la Lógica nos llevará a afirmar una consecuencia evidente. No puede suceder que de premisas verdaderas se obtenga una conclusión falsa. Si tuviéramos un argumento con esta característica, entones significa que la inferencia es incorrecta y por lo tanto, el argumento es inválido.

No debemos olvidar que un argumento es válido si las premisas apoyan completamente a la conclusión, y es inválido si no la apoyan. Por lo tanto, las premisas y la conclusión pueden ser verdaderas o falsas; mientras el argumento es válido o inválido.

Ejemplos de argumentos:  

Válido                                                                               
P1: Todos los hombres tienen el cabello corto.                
P2:  Javier es hombre.                                                        
C:  Javier tiene el cabello corto.    
                                     
 Inválido
P1:  El Día de Muertos se celebra el 2 de noviembre.
P2: En México se colocan ofrendas el Día de Muertos.
C: El 2 de noviembre llueve.

domingo, 10 de septiembre de 2017

COMO NOS COMUNICAMOS


Imagina que llegas de la escuela a tu casa, abres la puerta y gritas “¡ya llegué!”; tu mamá sale de la cocina y te saluda con un beso en la mejilla.
Caminas un poco, de repente suena el teléfono y tu mamá te hace una seña con la mirada para que contestes mientras ella pone la mesa.
Al teléfono está un asesor del banco buscando a tu papá, tú anota los datos que te da para que se comunique más tarde. En ese momento, tu hermanito se asoma por la puerta de su habitación y te saluda agitando la mano, tú le respondes con un guiño mientras te despides del asesor.                      
Ahora respecto de la escena anterior piensa:
a) ¿Qué pasaría sino todos los personajes comprendieran lo que significa un guiño?
b) ¿Qué pasaría sino todos los personajes  supieran escribir?
c) ¿Qué pasaría si no todo los personajes conociera en el saludo con la mano o con un beso?
d) ¿Qué pasaría si no todo los personajes comprendieron las palabras que se dice?

Todas y cada una de las acciones de la vida cotidiana suceden en el marco de lenguaje. Nuestros pensamientos la interacción con otras personas con animales incluso con los objetos están estrechamente ligados a ciertos códigos y sistemas de signos a los que denominamos lenguaje. Existen muchas formas de lenguaje y usamos varias de ellas todo los días pero no siempre somos conscientes de ello. No sólo utilizamos lenguaje oral, sino también lenguaje escrito, lenguaje corporal, lenguaje de señas, lenguaje pictórico,  etcétera.

De acuerdo a la lectura anterior: ¿Cuántos tipos de lenguaje identificas en la escena anterior?

miércoles, 30 de agosto de 2017

GRAMATICA

La gramática es una rama de la lingüística que se dedica al estudio de las leyes, principios y reglas que regulan los diferentes usos de las lenguas y la forma de organizar las palabras en las oraciones, la cual fue establecida como tal por los antiguos griegos. A esta disciplina le interesan entonces los elementos constitutivos de una lengua y sus posibles combinaciones, realizando para ello un análisis de carácter morfológico. Por lo tanto, la gramática se funda en la lógica y describe únicamente las reglas que nos ayudan a distinguir las formas correctas de las incorrectas. De esta manera, ella es una disciplina eminentemente normativa.

LOS VECINOS

LEE EL SIGUIENTE DIALOGO:
(Extraído para fines educativos. Shirley Florencia de la Campa. Pearson) 

Tocan el timbre…

  • -          ¡Hola vecino!, ¿Qué lo trae por aquí?
  • -          ¿podría bajar el volumen de su música? ¡está demasiado alto!
  • -          ¡oh, lo siento mucho!, Mi hijo está practicando con la guitarra, le diré que modere el volumen.
  • -        ¿o sea que continuará el escándalo?
  • -          Disculpe, pero mi hijo debe practicar para su recital. Le diré que baje el volumen, espero y no le moleste.
  • -         ¡llamaré a una patrulla!
  • -          Como guste señor. Ahora debo pedirle que se retire. Buenas tardes.

Se cierra la puerta.

Analiza los siguientes aspectos:


  1. ¿Cuál fue el mensaje del vecino que toco el timbre?,
  2.  ¿Qué espera lograr el vecino que toco el timbre?, 
  3. ¿Cómo respondió el padre del guitarrista?,
  4. ¿Las dos personas lograron comunicar lo que necesitaban?, ¿Porque?

viernes, 25 de agosto de 2017

Competencias para la asignatura de Lógica


En el presente curso se contemplaran las siguientes competencias:

COMPETENCIAS GENÉRICAS
• Se conoce y valora a sí mismo y aborda problemas y retos teniendo en cuenta los objetivos que persigue.

• Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

• Elige y practica estilos de vida saludables.
• Cultiva relaciones interpersonales que contribuyen a su desarrollo humano y el de quienes lo rodean.

• Sustenta una postura personal sobre temas de interés y relevancia general, considerando otros puntos de vista de manera crítica y reflexiva.

• Participa y colabora de manera efectiva en equipos diversos.

COMPETENCIAS DISCIPLINARES
• Valora el pensamiento lógico en el proceso comunicativo en su  vida cotidiana y académica.
• Construye, evalúa y mejora distintos tipos de argumentos, sobre su vida cotidiana de acuerdo con los principios lógicos.
• Defiende con razones coherentes sus juicios sobre aspectos de su entorno.
• Escucha y discierne los juicios de los otros de una manera respetuosa.
• Identifica los supuestos de los argumentos con los que se le trata de convencer y analiza la confiabilidad de las fuentes de una manera crítica y justificada.
• Evalúa la solidez de la evidencia para llegar a una conclusión argumentativa a través del diálogo.
• Desarrolla su potencial artístico, como una manifestación de su personalidad y arraigo de la identidad, considerando elementos objetivos de apreciación estética.